Economía

Hacia un invierno sin garantías para el gas

Hacia un invierno sin garantías para el gas
eDITORIAL eXPANSIÓNHacia un invierno sin garantías para el gas 12 OCT. 2026 - 09:53Tráfico de embarcaciones en el estrecho de Ormuz.Tráfico de embarcaciones en el estrecho de Ormuz.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Europa encara la próxima temporada invernal con las reservas de gas en mínimos desde 2011 y sus precios disparados, lo que ofrece muy pocas garantías para los consumidores y menos aún para la industria, que podría verse obligada a interrumpir su actividad puntualmente para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.

Debido a la paralización de las compras de gas a Rusia y al cierre del estrecho de Ormuz provocado por la guerra en Irán, con la consiguiente caída del suministro mundial de gas, las reservas de este producto en Europa se sitúan al 73,1% de su capacidad total, quince puntos por debajo de la media de los últimos cinco años, y caen por debajo del 60% en países como Alemania. 

Unas cifras que no garantizan la demanda a lo largo de los próximos meses, ya que durante la temporada invernal la Unión Europea tiende a consumir cada año reservas equivalentes a la mitad de su capacidad total, por lo que quedaría expuesta a una ola de frío si sus inventarios se agotaran. 

Y el Viejo Continente no puede confiar en suplir este déficit con más importaciones, ya que los precios del gas están disparados y superan los 80 euros por megavatio-hora, el doble que en junio y el máximo en los últimos cuatro años. 

Ante esta coyuntura, la Comisión Europea ha reclamado a los países miembros ajustar su consumo de gas para evitar una crisis energética, y los expertos independientes señalan que es necesario ajustar la demanda al menos un 7% para superar el invierno sin turbulencias. 

En caso contrario, Europa se enfrenta a dos posibles problemas: cortes en el suministro eléctrico, dado que el sistema es cada vez más dependiente del gas, tras el progresivo desmantelamiento de las centrales nucleares y el creciente peso de las energías renovables, que requieren respaldo de combustibles fósiles; y subidas de precios. O una combinación de ambas. 

Esto supone un triple problema para la economía europea. Por un lado, una subida de los precios del gas elevaría la factura eléctrica de los consumidores en invierno, lastrando el consumo privado.

Por otro, la interrupción del suministro a la industria y el encarecimiento de los costes energéticos, cuyas subidas de precios no solo acelerarían la escalada inflacionaria, sino que también mermarían la competitividad de las exportaciones. 

Y todo ello podría reforzar la subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, lo que lastraría la inversión y la compra de vivienda.

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