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La desconocida cumbre internacional del cooperativismo, un gigante que mueve 3,3 billones de euros al año en el mundo

La desconocida cumbre internacional del cooperativismo, un gigante que mueve 3,3 billones de euros al año en el mundo

La desconocida cumbre internacional del cooperativismo, un gigante que mueve 3,3 billones de euros al año en el mundo

La ACI reelige en Panamá a su consejero español Iñigo Albizuri y a su presidente, Ariel Guarco, que defiende la paz desde la “neutralidad” que caracteriza a la institución sin posicionarse con Israel

Ayudas a viviendas en cesión de uso, lucha contra falsas cooperativas y otras claves de la Ley de Economía Social

Lejos de los focos y sin apenas presencia mediática internacional, la ciudad de Panamá ha acogido esta semana la asamblea y conferencia de la Alianza de Cooperativas Internacional (ACI), que ha reelegido por segunda vez a su presidente desde 2017, el argentino Ariel Guarco, sin oposición, y escogido a los miembros del consejo de administración que representan a los territorios, entre ellos al español Iñigo Albizuri, socio de la cooperativa Mondragón y miembro de la confederación de cooperativas de trabajo española, Coceta

La ACI no es desconocida por su tamaño, pues un 12% de la población mundial es cooperativista, modalidad empresarial que mueve 3,3 billones de euros anualmente y que cuenta con gigantes como Unimed, la aseguradora médica brasileña con 20 millones de clientes y una facturación de más de 14.000 millones de euros, o la cooperativa vasca Mondragón, referente industrial con más de 11.000 millones de ingresos. 

La alianza de cooperativas sirve para compartir experiencias y expandir fronteras, como una suerte de Foro de Davos de las cooperativas, pero sin figuras de la primera línea política mundial. Por España, asistió a una conferencia la secretaria de Estado de Economía Social, Amparo Merino, que defendía en declaraciones a elDiario.es que España es “un referente mundial” del cooperativismo 

A las jornadas que arrancaron el domingo y concluyen este viernes, asistieron más de 1.000 cooperativistas de 80 países y, con la paz como lema central del evento, Guarco habló en su discurso inaugural de “uno de los mayores momentos de tensión, violencia y conflictividad desde la Segunda Guerra Mundial” y defendió en varios momentos la importancia de la paz sin ni siquiera mencionar la palabra Israel. Esta fue la tónica dominante de unos discursos que navegan en la diplomacia de tener miembros de todos los países, también de Israel. 

El propio Guarco lo defendía a elDiario.es minutos después de su discurso inaugural. “La ACI tiene neutralidad política. Nuestra tarea es ayudar, defender, proteger y correr en auxilio de las naciones afectadas”, defendía, y recordaba que existen 130 conflictos en el mundo, “si tuviéramos que tomar partido dejaríamos de tener la representatividad que tenemos”, añadía. 

“He estado sentado con cooperativistas de Irán y de Israel y de países enfrentados en conflictos en otras ocasiones. Nuestra diplomacia civil es la que aparece cuando la de los gobiernos se cierran”, desarrollaba. 

Sin respuesta al voto en contra de Milei y Trump

Guarco tampoco responde con contundencia a los tres únicos votos en contra de la nueva resolución a favor del cooperativismo votada por la ONU en diciembre del año pasado: Estados Unidos, Israel y Argentina, su país. “Si queremos generar conflicto, tenemos millones de motivos. Pero en un mundo pacífico, debemos evitar respuestas tendenciosas”, desliza, si bien reconoce que “la extrema derecha es una amenaza para el ser humano y para el desarrollo”, al ser preguntado por ello.  

Fundada en 1895 y, por tanto, con más de 130 años de historia, la ACI se ha caracterizado siempre por esta neutralidad, que vivió un episodio curioso cuando en 1933 dos funcionarios nazis asistieron en representación de Alemania y causaron un gran revuelo al comparar a Hitler con la Revolución Francesa. Causaron revuelo y se marcharon, tal y como recoge el portal suizo Swissinfo. 

Aunque el origen de las cooperativas es de raíz socialista, en 1844, fundado por trabajadores del textil en Rochdale, Inglaterra, para mejorar las condiciones de los trabajadores y la relación con los clientes, a día de hoy el cooperativismo es totalmente transversal. Ha habido conservadurismo cristiano e incluso fascistas como el dictador austríaco Engelbert Dollfuss defendió las cooperativas agrarias. 

Conversando con cooperativistas de todo el mundo, entre los que hay países como China o la India en que el estado controla las cooperativas, se percibe esta diversidad y transversalidad, desde gente realmente politizada y escorada a la izquierda hasta personas abiertamente de derechas pasando por pragmáticos que no se posicionan en el arco ideológico. 

Los rasgos definitorios hoy día de las cooperativas, no obstante, mantienen la esencia de ser una alternativa a la empresa capitalista centrada en el lucro. Cada cooperativista tiene un voto independientemente del capital que tenga en la sociedad y tanto los liderazgos como en qué se reinvierten los beneficios son decisiones que se toman de manera democrática entre los socios, que se reparten una parte de los dividendos en vez de ir destinados a los accionistas. 

España, voz propia en la ACI 

En España, el cooperativismo tiene un peso destacado y cuenta con 22.000 cooperativas que facturan más de 72.000 millones de euros y generan unos 360.000 empleos directos, uno de cada cuatro empleos cooperativos europeos.

Su voz se escucha en la ACI no solo por el reelegido consejero Íñigo Albizuri, sino también en la consejería de cooperativas de salud mundial, que preside Carlos Zarco, de Asisa, y en la vicepresidencia del comité de género, ocupada por Ana Olvera, de la cooperativa Abeluria y miembro de Coceta. 

Olvera es la más crítica con la neutralidad de la ACI y defiende que “las posturas tibias en un momento tan delicado no son las que deberíamos tener”. “No hay un ataque directo al cooperativismo, pero no podemos mirar hacia otros lados cuando atacan a las personas. En España, el cooperativismo condena el genocidio de Israel. Es verdad que conviven muchos países y sensibilidades, pero debemos posicionarnos”, desarrolla Olvera, que además invita a “no olvidar” el origen socialista del cooperativismo. 

La secretaria de estado Amparo Merino entiende la diplomacia de la ACI, pero defiende la “condena” al genocidio palestino que se hace desde España. Recuerda que, de todos modos, el cooperativismo “es transversal, no hay un movimiento único” y tras reunirse con numerosas cooperativas expresa que “el elemento de cohesión es el modelo democrático y no la ideología” de las organizaciones. 

Olvera, de Coceta, apunta también al camino por recorrer en cuanto a la brecha de género, tanto en el cooperativismo como en la propia ACI, especialmente en lo que respecta a los puestos directivos, con solo 5 mujeres entre los 24 candidatos al consejo de administración. “No puede ser que para aspirar a dirigir tengas que ser hombre y tener más de 50 años”, resume. Y se muestra convencida que la gobernanza cooperativa es mucho mejor, por democrática, para reducir el machismo y el acoso en ambientes laborales. 

Iñigo Albizuri, consejero español de la ACI Iñigo Albizuri, consejero español de la ACI

Iñigo Albizuri, de Mondragón y Coceta, defiende la neutralidad de la ACI porque “¿alguien está esperando lo que diga la ACI sobre el conflicto de Gaza?”, se pregunta. “Es más importante no romper puentes”, añade. 

En la misma línea se mantiene Zarco, de Fundación Espriu y Asisa. “Esto es un foro muy políticamente correcto, de otra forma es difícil mantener el orden. Somos un órgano apolítico con representantes del kibutz israelí, de Irán…”, desarrolla. 

Para Albizuri, Mondragón es referente porque es “el movimiento cooperativo industrial más grande del mundo”, con buena escala salarial (el sueldo más alto es seis veces mayor que el más bajo), la mitad de siniestralidad que en otras empresas del sector y mejores condiciones, defiende. “España puede liderar en pocas cosas y la economía social es una de ellas”. La delegación española celebra además haber mantenido el peso europeo en el consejo pese al auge de los países asiáticos, algunos de ellos con cooperativas de control estatal.

Zarco recuerda que, sea cual sea la ideología que haya detrás, “una cooperativa debe ser sostenible económicamente”. “La diferencia es que a qué dedicas el dinero se decide democráticamente, y eso ha hecho que a veces sea más eficiente porque te dedicas más a las condiciones de trabajo o a la formación”, defiende, al tiempo que señala el “sentido de pertenencia” como un elemento diferencial de las cooperativas. 

Más allá de Zarco, Albizuri y Olvera, miembros del consejo, a la ACI asistieron otros representantes de Coceta como su presidente, Luis Miguel Jurado, quien entiende que la ACI “pasa de puntillas” o “hace malabares” con las cuestiones políticas, pero defiende su utilidad para la intercooperación.

Pepe Ariza, director-gerente de la Fundación Escuela Andaluza de Economía Social, defiende la importancia de “poner en valor el peso del cooperativismo español en el mundo” a través de la ACI. Y Antonio Mingorance, presidente de Bidafarma, cooperativa de distribución farmacéutica que se estrena en la asamblea, defiende la importancia de “conocer otras experiencias cooperativas para mejorar la propia”.

Asisa, la cooperativa de la que es socio Zarco, paga a la ACI unos 70.000 euros de cuota anual (sobre una facturación de 2.200 millones), que se calcula mediante una compleja fórmula que cuenta la facturación de la empresa, la dimensión social y el peso del país al que representa, si bien es una fórmula que se está trabajando por cambiar. Estas cuotas representan el 60% del presupuesto de la ACI, que es de 3 millones de euros y que se complementa en el otro 40% con ayudas y convenios públicos. 

El objetivo del nuevo mandato, dice Guarco, es “mostrarse como una alternativa en un mundo con un alto nivel de conflictividad y de violencia, un modelo económico, social y cultural, que propone poner en el centro a las personas, democratizar la economía”. No cuesta, con la grabadora apagada, encontrar voces críticas a una presidencia tan poco concreta en cuanto a los objetivos como en su posicionamiento ante el genocidio de Israel. Pero, sin ninguna alternativa, “y sin programa”, critican fuentes internas, Guarco seguirá siendo el mayor representante de las cooperativas en el mundo durante los próximos cuatro años. 

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