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Gadi Eisenkot, el exjefe del ejército israelí que desafía a Netanyahu

Gadi Eisenkot, el exjefe del ejército israelí que desafía a Netanyahu
Financial TimesGadi Eisenkot, el exjefe del ejército israelí que desafía a NetanyahuActualizado 30 OCT. 2026 - 16:08Gadi Eisenkot apoya los asentamientos israelíes en Gaza y promete que, de convertirse en primer ministro, pondrá fin al dominio de Hamás en Gaza en un plazo de 18 meses.Gadi Eisenkot apoya los asentamientos israelíes en Gaza y promete que, de convertirse en primer ministro, pondrá fin al dominio de Hamás en Gaza en un plazo de 18 meses.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El político de 66 años al frente del partido centrista Yashar mantiene una contienda muy reñida para desbancar al primer ministro. Ninguno de los dos tiene un camino claro para formar Gobierno.

Hace cinco años, habría sido muy poco probable que Gadi Eisenkot pudiera pensar siquiera en llegar a ser primer ministro de Israel. El exjefe del ejército del país no estaba en la política, su familia no veía con buenos ojos que entrara en ella, y carecía de ese carisma que hace salivar a los asesores políticos.

Sin embargo, sus probabilidades han aumentado. La contienda por liderar el Gobierno de Israel está siendo sumamente reñida y, de momento, ha derivado en un bloqueo político. Y este veterano de 66 años es quien tiene más posibilidades de desbancar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que ganó las elecciones del martes por poco margen y tendrá difícil formar Gobierno.

Con un aspecto a veces desaliñado y sin dotes naturales para la oratoria, Eisenkot contrasta marcadamente con un Netanyahu obsesionado con su imagen, así como con otros políticos de la oposición como Yair Lapid y Naftali Bennett. Pero sus aliados lo consideran parte de su atractivo. La imagen de Eisenkot como la antítesis de Netanyahu, un hombre directo que prioriza el fondo sobre las apariencias, ha sido un pilar fundamental de su campaña.

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“No es muy alto y no domina bien el inglés, y la gente hace comentarios groseros sobre su aspecto”, señala Hanoch Daube, jefe de gabinete de Eisenkot cuando ocupaba el cargo de subjefe del ejército. “Pero, cuando hay que tomar una decisión realmente difícil, es la persona que querrías tener a tu lado”.

Netanyahu también se ha esforzado por resaltar estas diferencias. Al igual que ha hecho con tantos otros rivales, ha intentado presentar a Eisenkot, que lidera el partido centrista Yashar, como un izquierdista peligroso: alguien que socavará la seguridad de Israel y facilitará la creación de un Estado palestino. Los anuncios críticos del partido Likud de Netanyahu describen a Eisenkot como un títere de los partidos árabes de Israel, a quienes el primer ministro lleva años deslegitimando.

Pero Eisenkot no es ninguna paloma. Apoya los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada y promete que, de convertirse en primer ministro, pondrá fin al dominio de Hamás en Gaza en un plazo de 18 meses. En la década de 2000, formuló la infame doctrina Dahiya de Israel, que abogaba por el uso de una fuerza militar desproporcionada contra los enemigos. Israel ha seguido este enfoque desde entonces para devastar Gaza y el sur de Líbano.

“No es precisamente un santo”, comenta Daube. “Fue un oficial muy duro que sabía cómo emplear la fuerza”.

A diferencia del hombre al que intenta reemplazar, Eisenkot creció lejos de los centros de poder tradicionales de Tel Aviv y Jerusalén. Hijo de judíos mizrajíes, pasó su infancia en Eilat, un origen que, según los analistas, le permite conectar con sectores del electorado a los que a otros políticos de la oposición les ha costado llegar.

“Tiene un alcance más amplio”, afirma Shira Efron, del think tank Rand Corporation. “Puede dirigirse a los habitantes de Tel Aviv, pero también puede hacerlo a las personas de la periferia que tradicionalmente votan por el bando de [Netanyahu]”.

En un país con una larga tradición de elegir a generales, la trayectoria militar de Eisenkot constituye otro de sus puntos fuertes. Tras ingresar en la brigada de élite Golani, ejerció como secretario militar de Ehud Barak y Ariel Sharon antes de alcanzar la cúpula del ejército, cuando Netanyahu lo nombró jefe del Estado Mayor en 2015.

“Quizás no fuera un soldado nato, ni el típico combatiente letal al estilo de los Navy Seal”, comenta Amos Harel, analista militar del diario Haaretz que conoce a Eisenkot desde hace más de dos décadas. “Pero es alguien que durante muchos años vio cómo ascendía en el escalafón y que, a medida que ganaba veteranía, comprendió que podía llegar aún más lejos”.

Tras cumplir el periodo de espera obligatorio para los oficiales, Eisenkot dio el salto a la política antes de las elecciones israelíes de 2022, uniéndose a la alianza de centroderecha Unidad Nacional liderada por el exgeneral Benny Gantz. Acabaron en la oposición. Sin embargo, tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, Netanyahu incorporó a ambos exgenerales a su gabinete de guerra de emergencia.

Dos meses después, Gal, el quinto hijo de Eisenkot, murió en combate en Gaza. Poco más tarde, dos de sus sobrinos también fallecieron en el frente. Muchos habrían comprendido que se retirara de la política. Pero quienes conocen a Eisenkot aseguran que la muerte de Gal no provocó sino reforzar su compromiso. “Hizo que su misión se convirtiese en algo muy personal”, afirma un amigo de toda la vida. “Siente que está cumpliendo la voluntad no escrita de Gal”.

Eisenkot abandonó el gabinete de guerra tras discrepar con Netanyahu sobre la estrategia, y el año pasado fundó Yashar. Este verano, la formación ya competía con el Likud por convertirse en la más popular de Israel. Ante los votantes, se ha presentado como la figura capaz de devolver la normalidad al país y restaurar su prestigio internacional.

En el plano interno, se ha comprometido a revertir la controvertida reforma judicial impulsada por los aliados de Netanyahu y a poner fin a la exención del servicio militar de la que disfrutan los judíos ultraortodoxos. En Cisjordania, su intención es frenar la creciente violencia por parte de los colonos.

Aun así, dentro del complejo sistema de coaliciones de Israel, persisten obstáculos considerables entre Eisenkot y el poder. Eisenkot podría formar una coalición con el apoyo de los partidos árabes de Israel. Pero otros líderes de la oposición, incluidos Bennett y Avigdor Lieberman, han descartado esta posibilidad.

Además, tendrá que superar en astucia al hombre que ha dominado la política israelí durante dos décadas. “Netanyahu recurrirá a todas las artimañas posibles”, afirma Harel.

No obstante, sus aliados advierten que no conviene dar a Eisenkot por amortizado. “Él no jugará sucio”, señala Daube, “pero no se llega a jefe del Estado Mayor en Israel sin poseer dotes políticas”.

De momento, ni Netanyahu ni Eisenkot tienen un camino claro para formar Gobierno, lo que plantea la posibilidad de semanas de negociaciones mientras intentan alcanzar el poder.

Muchos en Israel consideran las elecciones del pasado martes, las primeras desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, las más importante de su historia, ya que han enfrentado al grupo nacionalista religioso de Netanyahu con una oposición mayoritariamente laica y políticamente ecléctica centrada en el partido Yashar del exgeneral Gadi Eisenkot.

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