Belén Garijo, consejera delegada de Sanofi.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasLa consejera delegada de la farmacéutica francesa se encuentra bajo presión para encontrar nuevos fármacos exitosos que puedan sustituir los ingresos generados por Dupixent.
Belén Garijo asumió el mando de la farmacéutica francesa Sanofi con un objetivo primordial: desarrollar un nuevo fármaco de gran éxito comercialque tome el relevo del antiinflamatorio Dupixent.
Desde que su predecesor fuera destituido en febrero por no lograr presentar nuevos tratamientos, la exdirectiva de Merck KGaA ha eliminado 20 medicamentos antiguos de la cartera de la compañía, ha sustituido al director de I+D y ha firmado un acuerdo de 8.000 millones de dólares (7.100 millones de euros) con la farmacéutica estadounidense Regeneron.
Sin embargo, inversores y analistas señalan que la empresa, que apenas ha obtenido resultados tangibles tras sus fuertes inversiones en investigación, se está quedando sin tiempo para encontrar nuevos productos estrella capaces de reemplazar las ventas de Dupixent cuando este pierda la protección de su patente a principios de la década de 2030. Por ello, sugieren que la compañía debería centrarse en la adquisición de medicamentos ya desarrollados o listos para su comercialización.
“Sanofi necesita firmar acuerdos para obtener fármacos que se encuentren en una fase avanzada de desarrollo o listos para su lanzamiento. Garijo debería exponer un plan en este sentido durante la presentación de los resultados del tercer trimestre”, afirma un inversor de Londres.
Garijo heredó un difícil dilema de su predecesor Paul Hudson. Este apostó firmemente por transformar Sanofi, un grupo farmacéutico de gran envergadura y estructura compleja, en una organización más ágil y capaz de desarrollar sus propios medicamentos. No obstante, no ha surgido ningún sucesor claro de Dupixent, un fármaco que el año pasado generó 15.700 millones de euros de los 43.600 millones que obtuvo la compañía en ingresos totales.
“Una de las críticas a Hudson fue que la empresa se enfrenta a una gran pérdida de patentes en 2030 y es absolutamente necesario que encuentre una solución”, señala un abogado que ha colaborado con la compañía.
Tras la estrategia de I+D de Hudson, que no fue bien recibida, Sanofi aumentó su gasto en investigación, pasando de unos 6.800 millones de euros en 2023 a 7.800 millones el año pasado.
Sin embargo, surgieron una serie de contratiempos en su cartera de productos en desarrollo, como los resultados decepcionantes de un fármaco experimental para el eccema presentado como un posible sustituto de Dupixent que provocó una pérdida de casi 13.000 millones de dólares de valor de mercado en Sanofi en un solo día el año pasado. A esto se sumaron los malos resultados de un ensayo clínico en fase avanzada o un doble revés con tolebrutinib, un medicamento para la esclerosis múltiple.
A principios de año, la compañía con sede en París contaba con solo seis productos “superventas” en su cartera —sin incluir las vacunas—, una cifra inferior a la de muchos de sus competidores europeos. Las ventas de Dupixent superan a las del resto de sus diez medicamentos principales combinados, incluidas las vacunas. Su segundo producto más importante, la vacuna antiviral Beyfortus, genera poco más de un 10% de sus ingresos.
Garijo, médica de formación y ex vicepresidenta sénior de Sanofi, no era considerada por los analistas del sector como la opción evidente para liderar un cambio de rumbo. A sus 66 años se encontraba en pleno proceso de traspaso de funciones a su sucesor en Merck, tras cinco años como consejera delegada, y se esperaba que se retirara de la primera línea de la gestión.
“En realidad, no figuraba en la lista de candidatos de nadie para asumir el cargo. La gente esperaba a alguien que impulsara un cambio”, señala Michael Leuchten, analista de Jefferies.
Su nombramiento requería que los inversores de Sanofi votaran a favor de elevar el límite de edad para el cargo de consejero delegado de 65 a 70 años. Sin embargo, el mayor accionista del grupo, L’Oréal, de cuyo consejo de administración formó parte Garijo durante una década, apoyó su regreso.
Sanofi señala que Garijo fue nombrada “tras un proceso de sucesión estructurado en el que evaluaron perfiles tanto internos como externos” y concluyó que Belén era la elección adecuada.
Las acciones de Sanofi cayeron un 4,2% el día en que se anunció su nombramiento. No obstante, Garijo ya ha tomado medidas rápidas para transformar la cartera de productos en desarrollo de la empresa.
Desde que asumió el cargo en mayo, ha sustituido al director de I+D de la compañía por Paulo Fontoura, ex ejecutivo de Roche. Tras una revisión de su cartera, la empresa ha descartado solicitar la aprobación de amlitelimab, un fármaco para el eccema que en su día se consideró un posible éxito de ventas, y ha vendido 20 medicamentos antiguos y tres fábricas al grupo alemán Cheplapharm, a cambio de una participación del 26,4% en dicha compañía.
Sanofi afirma que su crecimiento a largo plazo no depende de “encontrar un único sustituto de Dupixent y que su objetivo es generar múltiples fuentes de crecimiento en toda nuestra cartera”, tanto mediante el desarrollo de sus medicamentos actuales y de los productos en fase de desarrollo, como a través de una “inversión disciplinada en I+D e innovación externa”. Asimismo, ha indicado que ofrecerá más detalles sobre su estrategia antes de finales de año.
“Sanofi necesita seguir avanzando con los productos que ya tiene en el mercado. Pero la siguiente cuestión es: ¿qué puede aportar con su cartera de productos en desarrollo? ¿Podrá conseguir productos a los que los inversores no habían atribuido valor alguno? ¿Y será capaz de acelerar los programas de desarrollo en fases II y III?”, señala Trung Huynh, analista de RBC.
Una persona cercana a la estrategia de la empresa ha destacado los esfuerzos de reestructuración que Garijo llevó a cabo durante su etapa en Merck; aunque no logró alcanzar el ambicioso objetivo de generar 25.000 millones de euros en ingresos en 2025, sí que consiguió reducir la deuda en torno a un 20% a lo largo de sus cinco años en el cargo. Según esta fuente, Garijo tomó “decisiones disciplinadas sobre la cartera de productos”, como el lanzamiento del tratamiento para la esclerosis múltiple Mavenclad y la adquisición de la empresa biotecnológica especializada en oncología SpringWorks por 3.900 millones de dólares.
Fontoura, neurólogo de formación, pretende acelerar el desarrollo de fármacos recurriendo, entre otras medidas, a una mayor integración de la IA para optimizar el proceso de descubrimiento de medicamentos de Sanofi.
Incluso en el supuesto de que Sanofi lograra mejorar su cartera de productos en desarrollo, los inversores y analistas advierten que, dado que faltan menos de cinco años para que expire la patente clave de Dupixent en Estados Unidos, es poco probable que el desarrollo de medicamentos propios baste para resolver el problema; resultaría más eficaz adquirir fármacos en fases más avanzadas de desarrollo mediante acuerdos y alianzas estratégicas.
Garijo ha comenzado a trabajar en estos asuntos, lo que incluye la ampliación de una colaboración con Regeneron valorada en hasta 8.000 millones de dólares para desarrollar cuatro nuevos fármacos en el campo de la inmunología. La operación, que Garijo calificó como “un primer paso hacia la transformación de Sanofi”, pone fin a un litigio entre ambas empresas, las cuales desarrollaron conjuntamente Dupixent, pero cuya relación terminó derivando en un conflicto.
Los inversores acogieron con satisfacción el acuerdo, así como la rapidez con la que Garijo logró cerrar una operación que se le había resistido a su predecesor. No obstante, analistas de Barclays señalan que los fármacos en cuestión se encuentran “en una fase de desarrollo muy inicial”.
Durante la última presentación de resultados de Sanofi en julio, Garijo manifestó su disposición a “firmar acuerdos de mayor envergadura”. Por su parte, Manuela Buxo, directora de la división de atención especializada de Sanofi, indicó el mes pasado en una conferencia para inversores que la compañía está orientándose hacia “acuerdos de medicamentos en fases más avanzadas o ya comercializados”.
Estos podrían abarcar fármacos de sus áreas clave (inmunología, vacunas y enfermedades raras) o incluso una nueva categoría terapéutica, en caso de que Sanofi decida incorporarla tras la revisión estratégica que tiene actualmente en curso. Según un inversor de Sanofi, en los últimos meses la empresa ha mantenido conversaciones preliminares con al menos tres compañías biotecnológicas especializadas en enfermedades raras. Por su parte, Sanofi ha declarado que “no hace comentarios sobre rumores del mercado ni sobre posibles operaciones”.
El gran aumento de las valoraciones del sector biotecnológico este año podría complicar cualquier estrategia de adquisición. Sin embargo, Sanofi afirma contar con una capacidad financiera considerable. A principios de este año el director financiero François-Xavier Roger señaló que la empresa podría destinar 15.000 millones de euros a posibles operaciones, a los que se sumarían “hasta 10 000 millones de euros más” para la adquisición de un producto ya comercializado.
James Gordon, analista de Barclays, señala que los acuerdos relacionados con fármacos en fases avanzadas de desarrollo eliminarían el “riesgo de fracaso” asociado a los proyectos en etapas iniciales. No obstante, añade que a los inversores les “cuesta determinar qué fármaco de inmunología en una fase muy avanzada de desarrollo y con gran potencial podría adquirir Sanofi”.
Por otro lado, persisten las dudas sobre el plan de sucesión a largo plazo, dado que el presidente del consejo Frédéric Oudéa, de 63 años, tiene previsto presentarse a la reelección el próximo año.
“Si asumimos que la transformación de la I+D llevará 10 años, mi opinión es que es poco probable que Garijo llegue a completar todo el proceso. Por tanto, debe existir un plan de continuidad. Dicho esto, creo que a menudo se subestima un rasgo de Garijo: su firmeza. No es alguien que rehúya la confrontación directa ni la toma de decisiones difíciles”.
Sanofi ha declarado que Garijo “no es una consejera delegada de transición o interina” y ha recordado que en febrero Oudéa declaró a los medios franceses que el consejo había nombrado a una líder que posee “todas las capacidades y la energía necesarias para desempeñar un segundo mandato”.
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