El primer ministro de Israel y candidato a repetir en el cargo, Benjamin Netanyahu, el martes en Jerusalén.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas- Netanyahu gana las elecciones en Israel pero pierde la mayoría
- Irán y Hamas marcan las elecciones en Israel
Israel acudió a las urnas el martes para elegir a su nuevo Gobierno; fue la primera cita electoral en el país tras los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior invasión de Gaza por parte del ejército israelí.
Al cierre de esta edición y con la mayor parte del voto escrutado, el Likud, el partido del actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, lideraba el recuento con holgura, aunque la actual coalición de gobierno (formada por el Likud y otros partidos ultraortodoxos y de extrema derecha) no sumará para reeditar el ejecutivo, por lo que se abre en el país un periodo de incertidumbre política.
Estas son las claves del panorama político israelí tras los comicios del martes.
- Sin mayorías claras | Los resultados definitivos se esperan para los próximos días, incluyendo los de los cientos de miles de votos en ausencia que aún no se han contabilizado. Entre ellos hay personal militar, diplomáticos y otros. Sin embargo, los resultados preliminares dibujan un escenario incierto, sin mayorías claras. El bloque liderado por Netanyahu habría conseguido 53 escaños, mientras que el bloque opositor, encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, habría obtenido 48 asientos en la Knéset, el órgano unicameral que ejerce el poder legislativo en el país. Ninguno de los dos bloques se acerca a los 61 asientos indispensables para conseguir la mayoría absoluta. El bando de Netanyahu suma al Likud, los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo de la Torá y las formaciones supremacistas judías de extrema derecha Poder Judío y Sionismo Religioso. El bloque de Eisenkot aglutina partidos de todo tipo, desde la extrema derecha hasta la izquierda, unidos por el deseo de derrotar a Netanyahu y expulsarlo del poder.La participación fue la más alta registrada nunca desde 1999: llegó al 77,7%.
- Posibles alianzas | En este escenario tan fragmentado, la llave del próximo Gobierno la podrían tener los partidos árabes. Las dos principales fuerzas políticas árabes en Israel, el islamista moderado Raam y la Lista Conjunta, lograron un resultado histórico: duplicaron prácticamente sus escaños hasta alcanzar los 19 representantes. Este auge se ha debido, principalmente, a la masiva movilización de los árabes israelíes, la población palestina que tiene la ciudadanía israelí; son cerca del 21% de la población total del país y se estima que han votado en tasas cercanas al 80%, rompiendo con su histórica tendencia a la abstención. Los ciudadanos árabes de Israel ocupan puestos de alto nivel en muchos sectores, pero enfrentan discriminación y a menudo son vistos con recelo por su solidaridad con la causa palestina. Netanyahu ha descartado de manera tajante que vaya a intentar un acercamiento a estas formaciones. Eisenkot no cierra esa puerta, aunque con condiciones: exigirá a ambas formaciones que reconozcan que Israel es un Estado judío y que Hamás es un grupo extremista. Ambos partidos comparten su deseo de que Netanyahu abandone el Gobierno del país, al igual que Eisenkot. Y el líder de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, ha asegurado que la formación está lista para una “alianza judeo-árabe” de partidos.
- ¿Cómo se elige el nuevo Gobierno? | El recuento puede durar aún varios días más, pero debe estar cerrado para el 4 de noviembre. Cuando se aclare cuántos escaños ocupará cada formación, el presidente del país, Isaac Herzog, iniciará una ronda de consultas con los partidos para saber a quién recomiendan para formar gobierno. Técnicamente no tiene por qué ser el candidato del partido más votado, sino el que más posibilidades tenga de formar un ejecutivo. Se abrirá entonces un periodo de 28 días para forjar alianzas, que se puede extender 14 días más. Si no se forma un gobierno en esas semanas, Herzog puede extender el mandato a otro candidato, que tendrá 28 días de plazo, sin opción a una prórroga. Si esta vía también falla, el Parlamento tendrá aún 21 días más para encontrar a un tercer candidato que pueda gobernar con mayoría absoluta; en el caso de que lo haya, éste tendrá 14 días para cerrar la composición de su ejecutivo. Si todo esto fracasa, la Knéset se disolverá y se volverán a convocar elecciones, que podrían celebrarse a principios de año. Israel celebró cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a un estancamiento similar. Sobre el papel, sin embargo, una opción más: es posible que Herzog pida a Netanyahu y Eisenkot que formen un gobierno de unidad con liderazgo rotatorio, tal y como ocurrió en abril de 2020. Esta vía es poco probable en vista de lo alejadas que se encuentran las posiciones entre ambos bloques. El presidente de Israel pidió ayer a los partidos que acudan con “la mente abierta” a las consultas para formar gobierno y que hagan “todo lo posible” por evitar otras elecciones. “Una cosa debe quedar clara, y ya lo dije antes de las elecciones: debemos hacer todo lo posible, sin duda después de lo de ayer, para evitar otra ronda electoral. Así que espero que todo el que venga aquí lo haga con la mente abierta”, afirmó Herzog en un acto en la residencia presidencial en Jerusalén. Según el analista Michael Hauser Tov, del diario Haaretz, Netanyahu afrontará presiones de Herzog, y sobre todo de actores internacionales, para que incluya al bloque de Eisenkot. Fuentes políticas citadas por el periódico, recogidas por Efe, creen que el presidente estadounidense, Donald Trump, podría intervenir para impulsar esa fórmula. No obstante, hay analistas que creen que Netanyahu podría preferir la fórmula de la repetición electoral, con la confianza de que los partido árabes no volverán a alcanzar las tasas de movilización que lograron el martes.
- Netanyahu frente a Eisenkot | Las elecciones han sido calificadas como un referéndum sobre los casi 17 años de gobierno ininterrumpido de Netanyahu. Los israelíes ya estaban divididos antes incluso del ataque terrorista de Hamás, el más letal en la historia del país. La posterior invasión de Gaza y la guerra contra Irán, junto con la violencia de colonos en la Cisjordania ocupada, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con los aliados más cercanos y alimentando el repunte del antisemitismo. Los partidarios de Netanyahu consideran que está protegiendo la seguridad del país y su identidad judía frente a la presión internacional y a las élites liberales. Sus detractores sostienen que el mandatario, acosado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y su crisis de rehenes por razones políticas. Afirman que está socavando la independencia del poder judicial. Y acusan a su Gobierno de permitir que los judíos ultraortodoxos eviten el servicio militar obligatorio. Eisenkot es visto por sus simpatizantes como un líder capaz, con credenciales de seguridad intachables. Su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza. Los partidos que probablemente lo apoyarían han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a los ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial.


