Economía

Tres patas del problema de la vivienda: burocracia, costes y mano de obra

Tres patas del problema de la vivienda: burocracia, costes y mano de obra
OPINIÓNTres patas del problema de la vivienda: burocracia, costes y mano de obra 30 OCT. 2026 - 12:14A2-186532825.jpgCOSTHANZOSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La vivienda será la gran protagonista de las elecciones, pero no debería convertirse en otro argumento populista de los partidos.

Porque detrás de cada debate, cada propuesta y cada titular hay una realidad mucho más compleja. La vivienda es un problema social que puede frenar nuestro crecimiento y la creación de empleo, actuando de cremallera para que los datos macroeconómicos no se trasladen al bolsillo del ciudadano. Es un drama social que afecta a miles de jóvenes que no pueden emanciparse, familias que no encuentran su lugar y proyectos de vida que no avanzan.

Por eso necesitamos hablar de vivienda con moderación y visión estratégica. Las soluciones no pueden estar condicionadas por el calendario electoral ni buscar únicamente resultados inmediatos. Estamos ante un problema que requiere tiempo, planificación y, sobre todo, capacidad para alcanzar acuerdos que sobrevivan a los ciclos políticos.

La realidad es conocida. Cada año se crean más de 230.000 hogares, mientras apenas se construyen unas 95.000 viviendas. Si mantenemos esta diferencia, el déficit seguirá creciendo y podría superar el millón de viviendas en pocos años. Sin oferta no habrá vivienda, y mucho menos a precios moderados.

No hay una única causa ni, por tanto, una única solución. Pero sí hay algunos obstáculos que debemos abordar con urgencia si queremos aumentar la oferta hasta las aproximadamente 220.000 viviendas anuales que necesita España.

El problema se sustenta actualmente sobre un trípode conformado, en primer lugar, por las complicaciones burocráticas, encabezadas por el bloqueo de la Ley del Suelo. Sin esta materia prima, sencillamente no hay dónde construir. Por eso resulta tan urgente ofrecer un marco de mayor seguridad jurídica. No hablamos de una cuestión ideológica, sino de crear las condiciones necesarias para que la iniciativa pública y privada puedan aumentar la oferta con certeza y estabilidad. Los principales partidos coinciden en buena parte del diagnóstico sobre las dificultades que existen para generar suelo. Quizá sea el momento de prestar atención en aquello que nos une y buscar acuerdos que permitan incrementar la oferta de vivienda, por supuesto también de la asequible y social.

El segundo gran reto son los costes de construcción. Las empresas llevan años afrontando un escenario marcado por las tensiones inflacionistas, el encarecimiento de materiales, energía, financiación... fluctuaciones sensibles de costes que en muchos casos no sólo ponen en peligro el proyecto, sino también la viabilidad de la empresa y de los puestos de trabajo. Y ello se agrava con la falta de mecanismos adecuados de revisión de precios que permitan dar estabilidad a las inversiones y conocer de antemano las condiciones económicas en las que se desarrollarán los proyectos, muchos de ellos con plazos de ejecución muy amplios.

Al alza de los costes se añade la elevada carga fiscal que soporta la vivienda, que desde que se dispone del suelo hasta que se entregan las llaves atraviesa por más de 14 figuras tributarias que pueden llegar a representar alrededor del 30% de su precio final.

Déficit de profesionales

Y hay un tercer factor determinante: necesitamos manos, y de manera intensiva, para construir esas viviendas. Y ahora mismo no las tenemos. Faltan unos 700.000 trabajadores, como mínimo, por la creciente demanda de hogares. La falta de mano de obra es ya uno de los grandes cuellos de botella de nuestro sector. Y resulta especialmente llamativo cuando observamos las cifras de desempleo juvenil, que ya sube 13 veces más que el total y es superior al 25%, cuando la media europea es del 15%, y la de Alemania escasamente del 7%.

No existe, por tanto, una solución única. Ni una medida aislada que vaya a resolver por sí sola un problema enquistado en España.

Así pues, necesitamos un gran pacto de Estado. Un acuerdo que no dependa de quién gobierne y que sea capaz de reunir un respaldo político y social lo suficientemente amplio como para que las medidas no se vuelvan en contra, para que las soluciones sean permeables, convincentes y duraderas.

La vivienda es un puzzle en el que todas las piezas deben encajar. Por eso, merece algo más que titulares. Menos acampadas y huelgas, y más acuerdos. Menos urgencia electoral y más visión de futuro. Porque garantizar el acceso a una vivienda no puede ser una batalla partidista. Tiene que ser una prioridad para todos, especialmente para cumplir con las próximas generaciones.

Pedro Fernández Alén, Presidente de la Confederación Nacional de la Construcción

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