El ministro de Transportes, Óscar Puente, ayer en la rueda de prensa desde el Centro de Control de Adif en Madrid.EFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas- Puente: "El centro de control dio una orden errónea de marcha con normalidad al AVE que chocó con el Iryo"
- Grave accidente del AVE: al menos 68 muertos en la colisión de dos trenes en Urda (Toledo)
Dos catástrofes en menos de un año con más de 100 fallecidos cuestionan la seguridad de la red ferroviaria en españa y sacan los colores a la gestión del Ministerio de Transportes.
“Es prácticamente inverosímil que se haya producido un accidente como este por alcance” y “es un accidente tremendamente extraño”. Dos declaraciones realizadas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, con menos de un año entre una y otra pero con el mismo precedente: la primera en la rueda de prensa tras la catástrofe ferroviaria de ayer en Urda (Toledo), que deja al menos 68 muertos, y la segunda tras el accidente de Adamuz (Córdoba) en enero de este año que se saldó con 46 víctimas mortales.
Es por lo tanto inevitable que en el ámbito de la responsabilidad política el foco se ponga sobre el titular de Transportes. Más aún cuando el 17 de septiembre de 2024, el ministro defendió ante el Senado que el ferrocarril español atravesaba su mejor etapa histórica: “Se lo voy a reiterar por cuarta vez. Sí, el ferrocarril vive en España el mejor momento de su historia”, afirmó el ministro ante la oposición en el marco de un balance sobre la situación de la red ferroviaria. Y solo unas semanas antes del siniestro de Adamuz, el 17 de noviembre de 2025 señalaba que España estaba preparada para alcanzar los 350 kilómetros por hora adaptando las infraestructuras: “Tenemos una red de alta velocidad que circula a una velocidad máxima de 300 km por hora. En algunos tramos 310 km, pero es importante dar un paso, nos fijamos la meta de 350 por hora y seremos el segundo país del mundo tras China” en alcanzar esa velocidad.
Sin embargo, la doble catástrofe expone de forma evidente las deficiencias de seguridad en la red ferroviaria. El 23 de enero de este mismo año, el ministro calificó de “bajísima” la probabilidad de un accidente con decenas de víctimas mortales. En junio insistió en que las posibilidades de volver a sufrir un accidente ferroviario mortal eran “limitadísimas” y defendió que viajar en tren seguía siendo más seguro que hacerlo en coche.
Ayer, Puente fue menos taxativo sabedor de que las circunstancias ponen en la diana su gestión, bajo la que se ha mermado hasta el extremo la confianza ciudadana en el servicio ferroviario. Al ser preguntado en rueda de prensa sobre si se plantea dimitir tras este accidente y el acontecido en enero en Adamuz, el ministro ha dicho que de momento no se plantea dimitir porque su objetivo es “esclarecer” todo lo ocurrido y “tratar de resolverlo”.
Sin embargo, según las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las que prometió investigar a fondo y depurar responsabilidades tras el reciente accidente ferroviario en Urda la posición de Puente parece la más comprometida desde que tomó las riendas de Transportes hace casi tres años.
De hecho, pese a las máximas consecuencias de una gestión muy cuestionable y de una falta de financiación flagrante -el propio Puente cifró hace escasos días en 1.800 millones de euros anuales el coste necesario para el mantenimiento de la red ferroviaria, señalándolo como el problema “más urgente y acuciante” al que se enfrenta el sector-, la red acumula problemas de menor calado desde hace años. Por lo que la crisis ferroviaria no se limita a los accidentes más graves, sino que se manifiesta también en los retrasos cotidianos, las cancelaciones, las restricciones de velocidad y las conexiones deficientes que sufren viajeros de distintas partes de España. Siendo el denominador común de las reclamaciones la necesidad de acompasar la conservación y modernización de la red al volumen de circulación. Según los datos publicados en enero de 2026 sobre el informe de satisfacción de la CNMC, la proporción de usuarios satisfechos con Cercanías descendió del 83% en 2023 al 63% en 2025. En alta velocidad cayó del 93% al 75%. También empeoraron las valoraciones sobre puntualidad y frecuencia. Además, en el primer trimestre de 2026 el número de viajeros de alta velocidad de larga distancia cayó un 21% interanual. El descenso fue del 27% en el corredor Madrid-Sevilla y del 61% en Madrid-Málaga y Granada, en un periodo condicionado por las incidencias y las interrupciones del servicio. Por si fuera poco, el obligado abordaje de la catástrofe desde un perfil de respeto e institucionalidad choca frontalmente con el prolijo historial de Puente de sus manifestaciones en redes sociales. El ministro más combativo del Gobierno de Pedro Sánchez generó una polémica en este ámbito hace escasos días cuando en la promoción de su participación en un programa televisivo bromeó sobre las avería de Renfe. En el corte, Puente entraba en un ascensor ficticio que sufría una avería y se detenía. Entonces, el ministro señalaba: “Vaya por Dios. Como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya”. La Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz (AVDA) expresó su indignación el 20 de octubre, después de que comenzase a circular la publicidad del programa. El presidente de la asociación, Mario Samper, superviviente del accidente, denunció que las bromas resultaban inapropiadas después de una tragedia con decenas de fallecidos.
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