
La economía española creció en 2024 un 3,7%, dos décimas más de lo estimado anteriormente, pero Estadística recorta el crecimiento tanto de 2023 como de 2025
ANÁLISIS - ¿Está España creciendo tanto como Estados Unidos? La próxima revisión del PIB puede confirmarlo
El golpe de la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca y la guerra arancelaria desatada por su Administración sobre la economía española fueron superiores a los estimados con anterioridad. El producto interior bruto (PIB) de nuestro país creció en 2025 menos de lo que se había previsto, un 2,6%, dos décimas menos, un dinamismo más lento que se compensa porque 2024 fue mejor de lo esperado.
El Instituto Nacional de Estadística ha publicado este viernes los resultados de la Contabilidad Nacional Anual, la revisión que hacen cada septiembre de los datos de crecimiento económico de los tres ejercicios previos. En este caso, de 2023, 2024 y 2025, los tres años marcados por una crisis inflacionaria que no terminaba de despegarse, el despliegue de los fondos europeos, las mayores inversiones en Defensa y el conflicto comercial lanzado por Estados Unidos.
Así, el INE ha confirmado que en 2023 la economía creció un 2,4% (una décima menos), pero el rebote en 2024 fue superior al estimado, un 3,7%, dos décimas más. Esa aceleración en aquel ejercicio fue clave y compensa el menor crecimiento del estimado en 2025, en plena guerra arancelaria.
En total, el PIB se situó a cierre de 2025, a precios corrientes, en 1.690.012 millones de euros, unos 2.820 millones más de lo que había estimado inicialmente Estadística.
Con los nuevos datos incorporados (Encuesta de Presupuestos Familiares, datos de agricultura, comercio exterior y cuentas de las Administraciones Públicas), el INE destaca que en 2025 la fortaleza de la demanda interna –el motor de la economía española– fue inferior a la prevista (3,4 puntos porcentuales, una décima menos), mientras que el sector exterior restó más crecimiento del anticipado (0,8%), con unas exportaciones de bienes y servicios que fueron menos vigorosas de lo calculado con anterioridad.
Si bien el consumo fue menos fuerte de lo esperado, sobre todo el de las familias (3,1%, tres décimas inferior a lo avanzado) a pesar de la fortaleza del mercado laboral, la inversión creció un poco más, una nota positiva, gracias a la revisión de las existencias.
Por el lado de la oferta, las cuentas del sector primario permiten ver que tuvieron un dinamismo mucho mayor del anticipado (11,9%, frente al 1,2%), pero la industria y los servicios crecieron a un ritmo más lento (0,6% y 2,5%, respectivamente). La construcción, eso sí, aportó más de lo previsto, con un crecimiento del 6%.
La Renta Nacional Bruta de la economía española, que incluye los flujos procedentes del extranjero, se situó en 1.693.738 millones de euros, ligeramente por encima de lo estimado.
En lo referente al empleo, la productividad por hora trabajada creció un 0,6%, una décima menos, ya que las horas trabajadas avanzaron en menor medida de lo anticipado (2%, una décima menos).
En 2024 se invirtió más
La sorpresa positiva en la revisión de estos tres años ha venido del ejercicio 2024, en el que la economía avanzó más de lo esperado. El PIB de aquel año creció un 3,7%, dos décimas por encima de la revisión que se hizo hace un año.
La demanda interna aportó más al crecimiento (3,4 puntos), gracias a un avance superior al estimado del consumo público, y también lo hizo el sector exterior, con unas ventas al extranjero que fueron mejores de lo que el INE había previsto.
En cuanto a los sectores, la industria y las ramas primarias fueron sorpresas positivas, con crecimientos superiores a lo avanzado (15% y 5,6%), pero la construcción no terminó de arrancar en 2024 y, de hecho, la rama decreció un 0,9%. Un factor motivado fundamentalmente por el precio y los costes de la vivienda.
La última revisión que hace el INE es la del dato de crecimiento de 2023, que fue ligeramente inferior al anticipado (2,4%, frente al 2,5%).
Los investigadores Miguel Artola y Francisco Melis ya habían adelantado una revisión al alza de los datos, una constante desde que la pandemia de COVID-19 desbarató por completo la medición de la economía. En su artículo, publicado en elDiario.es, apuntaban a una notable revisión del PIB nominal (es decir, a precios corrientes e incluido el efecto de la inflación) de entre 15.000 y 30.000 millones de euros, en base a fuentes como la Estadística Estructural de Empresas del INE o los datos de la Agencia Tributaria.
Artola y Melis apuntaban que estas revisiones indican que, a pesar del avance notable de la población española impulsada por los movimientos migratorios, la economía está ganando productividad y el crecimiento no es únicamente “extensivo”, por un aumento de de la demanda de ese mayor número de personas.
La revisión del PIB obliga también a recalcular numerosas referencias que se hacen en relación al tamaño de la economía. Por ejemplo, el déficit público o la deuda pública. Los investigadores apuntaban a que el nuevo cómputo ya permitiría que el endeudamiento del Estado se situase por debajo de la barrera psicológica del 100% del PIB. Algo que ya se ha conseguido, el pasado mes de julio, a pesar de utilizar todavía una base de PIB sin actualizar.
Los ejercicios 2024 y 2025 experimentarán una última revisión el año que viene, junto con la nueva estimación de 2026. Además, el INE ha avanzado que habrá un recálculo extraordinario el año próximo “debido, principalmente, a la incorporación de datos sobre reservas transversales (establecidas por la Comisión Europea a todos los países de la UE en el mismo plazo) y a cambios metodológicos en fuentes de información”.



