El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasExpertos en seguridad sostienen que Netanyahu podría lanzar una nueva campaña de bombardeos junto a Estados Unidos en su calidad de primer ministro interino mientras se mantienen conversaciones para formar una coalición.
Los resultados no concluyentes de las elecciones en Israel abren la posibilidad de que Benjamín Netanyahu emprenda una nueva campaña de bombardeos contra Irán en coordinación con Estados Unidos en su calidad de primer ministro interino, según señalan expertos en seguridad israelíes.
Antes de los comicios, el primer ministro israelí había ordenado a sus fuerzas armadas prepararse para una campaña de bombardeos de varios días el fin de semana del 10 de octubre, según explican a Financial Times personas al tanto de la situación. La operación no se llevó a cabo porque no contó con la aprobación del presidente estadounidense Donald Trump, cuyo Partido Republicano afronta su propia prueba decisiva en las elecciones legislativas de mitad de mandato de la próxima semana.
Pero después de que la coalición de extrema derecha de Netanyahu evitase una derrota contundente en las elecciones del martes, y con la perspectiva de obtener más escaños que su principal rival, los expertos en seguridad israelíes afirman que ya no tendría limitaciones para retomar sus planes de lanzar nuevos ataques contra Irán una vez que pasen los comicios en Estados Unidos.
“Si su formación se mantiene como el partido más votado, y su coalición logra más escaños que el bloque opositor judío, no veo que exista ningún problema de legitimidad para que dé órdenes al jefe del Estado Mayor y a los responsables de los demás organismos [de seguridad]”, explica Yaakov Amidror, exasesor de seguridad nacional y persona de confianza de Netanyahu.
“Estoy bastante seguro de que muchos generales de las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] consideran que deberíamos tomar medidas contra Irán”.
Tras unos resultados electorales sin un ganador claro, Israel se prepara para un periodo de bloqueo político. Se espera que Netanyahu permanezca como primer ministro interino mientras los políticos negocian la formación de un Gobierno, un proceso que podría prolongarse durante meses.
La coalición de extrema derecha de Netanyahu perdió votos y su mayoría absoluta, aunque, según los resultados preliminares tras el recuento de la mayor parte de los sufragios, se encamina a obtener 53 de los 120 escaños que componen la Knéset, el Parlamento israelí, mientras que su formación, el Likud, se consolidaría como la primera fuerza política.
Por su parte, el bloque opositor judío obtendría cerca de 48 escaños, mientras que dos partidos árabes sumarían hasta 19 diputados. Sin embargo, durante la campaña, algunos altos dirigentes del bando sionista rechazaron cualquier coordinación con los diputados árabes, lo que significa que Israel se enfrenta a un bloqueo político sin que ningún grupo cuente con una vía clara para formar una coalición de gobierno.
“[Netanyahu] no tiene restricciones legales. Todavía puede hacer todo lo que considere necesario. Los comandantes del ejército no pueden decir que no... y se están preparando”, afirma Danny Citrinowicz, exanalista sobre Irán de la inteligencia militar israelí. “Las FDI estaban en contra de iniciar una guerra en este momento, pero si Trump llama y le dice ‘es el momento’, no podrán negarse”.
Si el bloque opositor judío hubiera obtenido una mayoría suficiente, señala Citrinowicz, “desde el punto de vista de la legitimidad, le habría resultado más difícil”. Pero, “al contar ahora con el partido más grande [en la Knéset], se trata de un nuevo voto de confianza”.
Una fuente familiarizada con la planificación bélica israelí explica que un Gobierno en funciones tiene la “facultad” de iniciar una guerra, a pesar de las posibles reticencias de los generales de las FDI debido a la proximidad de unas elecciones.
Siempre es posible “construir una justificación” basada en información de inteligencia para lanzar un ataque, ya sea en relación con el programa nuclear de Irán o por otros factores, añade.
Si un jefe militar se opusiera firmemente a tal acción, podría dimitir, pero tendría pocas opciones más, señala la fuente.
Citrinowicz pronostica que, a menos que se produzca un “avance milagroso” en los esfuerzos de mediación regional para lograr un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, “veremos una nueva escalada que servirá a los intereses [de Netanyahu]”.
Tanto Trump como Netanyahu han amenazado con una nueva ofensiva contra Irán, pero la Casa Blanca ha declarado que las fuerzas estadounidenses no llevarán a cabo ataques de este tipo antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.
Es probable que Netanyahu necesite el respaldo de Estados Unidos para cualquier nueva ofensiva, dado que Israel depende de las fuerzas estadounidenses para reforzar su propia defensa. Se espera que Irán responda con ferocidad ante cualquier nuevo ataque.
Netanyahu y Trump iniciaron su guerra contra Irán el 28 de febrero, pero no lograron provocar el colapso de su aparato militar.
Israel e Irán no han intercambiado fuego directo desde que Washington y Teherán acordaron un frágil alto el fuego el 8 de abril, a pesar de que Estados Unidos y la república islámica mantienen hostilidades latentes, principalmente en torno al control del estrecho de Ormuz.
“Estoy bastante seguro de que la próxima semana o la siguiente Netanyahu considerará seriamente impulsar acciones militares contra Irán”, afirma Michael Milshtein, exoficial de inteligencia israelí.
Netanyahu preferiría un ataque conjunto con Estados Unidos, comenta. Pero, si Trump se mostrara reticente, el primer ministro israelí podría plantearse “medidas independientes, coordinadas con los estadounidenses”, sostiene Milshtein.
Según varias personas al tanto de los planes de guerra, cualquier nueva ofensiva estadounidense-israelí sería intensa, duraría unos tres días y tendría como objetivo instalaciones nucleares, activos del régimen e infraestructura civil como centrales eléctricas.
Amidror, consultor del think tank estadounidense Jinsa, señala que es poco probable que Gadi Eisenkot, el exjefe militar que encabeza el principal partido de la oposición judía, se oponga a un ataque si Netanyahu le informa adecuadamente con antelación.
“La oposición puede alzar la voz, pero si Netanyahu llama a Gadi y le explica la situación... le muestra la información de inteligencia de la que disponen, y el jefe de los servicios de inteligencia lo respalda, no creo que Gadi se oponga”, afirma Amidror.
Sin embargo, a última hora de la noche electoral, antes de que se conociera el alcance del revés de la oposición, Eisenkot declaró que el primer ministro en funciones carecía del “mandato o la confianza del pueblo” para emprender cualquier aventura militar.
“Netanyahu: no te atrevas a utilizar la seguridad de Israel para tus propios fines políticos”, añadió.
Existen precedentes de intentos de Netanyahu por impulsar una gran operación militar en torno a un proceso electoral.
En septiembre de 2019, tanto antes como después de unas elecciones sin un resultado claro, el veterano dirigente intentó lanzar ataques aéreos contra Hamás en la Franja de Gaza. No obstante, el entonces jefe del Estado Mayor de las FDI y otros altos mandos de seguridad se negaron, argumentando que tal acción podría influir en la voluntad de los votantes.
En la actualidad, los jefes de las agencias de inteligencia Mossad y Shin Bet son leales a Netanyahu, pero el prestigio del Estado Mayor de las FDI —que en el pasado gozaba de una posición casi intocable en el seno de la sociedad judía israelí— se ha visto erosionado por los fallos en torno al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en un contexto de constantes críticas por parte de sectores derechistas afines a Netanyahu.
El actual jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, “es un hombre valiente, pero su posición ya no es la que habría sido en otras circunstancias”, comenta una fuente conocedora de los planes israelíes. “Hemos cruzado el Rubicón”.
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